Rostros familiares, personas desconocidas

 


  ¿Con cuántas personas me he cruzado esta semana? ¿Y este mes? ¿Y este año? Con algunas apenas comparto una mirada, con otras tengo una conversación mínima de vez en cuando. De esas en las que se comenta el tiempo o se pregunta por la hora. Hoy ocupan mi pensamiento esas personas anónimas que me dan el pan, me arreglan los zapatos, me pasan los productos por la cinta en el supermercado; esas personas que plantan flores en las rotondas o colocan las luces navideñas que luego tanto disfruto; esas personas que me atienden en el restaurante, en el cine, en la biblioteca.

  ¿Serán felices? ¿Les gustará ese trabajo que a mí tanto bien me hace?

  Si un día no están, serán sustituidas por otras personas. Quizá las extrañe un tiempo, pero luego me acostumbraría a la persona nueva, y puede que incluso olvidara a la anterior. Son anónimas, como yo lo soy para ellas. Aun así, un poco de cada una de ellas forma parte de mi vida. Aunque sea solo hoy, solo ahora.

 

Mónica Prádanos