El vaso medio lleno

 


  Tampoco hoy encontré trabajo, a pesar de que quienes pasan ante mi mano mendicante se quejan de tener demasiado. Sus ojeras evidencian sus tareas pendientes. Llevan el móvil enganchado a la oreja mientras tiran del niño de camino al colegio. Toman café para llevar; ni quince minutos tienen para saborearlo. A veces me pregunto quién es más afortunado.

  Creo que mañana me quedaré en mi banco, disfrutando de las nubes que pasan tranquilas.

Mónica Prádanos