Tiempo

 


Infancia de colegio y de clases extraescolares. Años universitarios, con sus exámenes y trabajos. Horas entregando currículos, pasando entrevistas. Meses de prácticas mal pagadas. Un día, el primer contrato decente. Medio siglo de hipoteca, facturas, comida, cuidar a los hijos, luego a los nietos.

Espero los últimos años de mi vida, oasis de calma, para dedicarlos a mí, a viajar, a descansar. Hoy guardo las maletas; regresan mis hijos, sin trabajo, sin hogar.

Me he quedado sin tiempo.

 

Mónica Prádanos