Tenemos que hablar

 


Serán solo cien palabras, las he contado. No deseo excederme en las explicaciones. Durante los primeros ensayos ante el espejo, añadí y borré hasta dejar el papel lleno de manchas. He practicado el texto final, para que me dé suerte, cien veces.

Ha llegado el día. Mientras camino al encuentro, voy repasando las palabras mentalmente. Mi interlocutor tiene una mirada fría. Tomo aire, abro la boca y mis maravillosas excusas se transforman.

—Perdón.

La tensión se deshace. Me impresiona el poder de una sola palabra para quemar años de rencor.

 

Mónica Prádanos