Hija del océano


 

Desde la primera vez que la rozó

no le pudo olvidar.

De nuevo al día siguiente

esperó

inquieta en medio de la calma.

Frío.

¿Dónde está?

La inmensidad del océano la arrastró.

Acompañada de tristeza.

Una llama de determinación

la sacó de allí.

En busca de la caricia.

Hacia arriba.

Hacia el brillo del sol.

Se levantaron las aguas.

Le sintió cerca.

Su amor convertido en ola.

 

Mónica Prádanos