Hermano

 


Fue motivo de envidias, causante de enfados, receptor de gritos. Inundó mi espacio con sus juguetes, dividió la atención que los adultos me brindaban. Durante años, lo vi a veces como un enemigo.

Pero también fue compañero de juegos, cómplice de alegrías, creador de risas. Llenó mi silencio con sus ocurrencias, compartió conmigo tantas cosas. Con el paso de los años, se diluyeron las tensiones como azúcar en el agua.

Con juegos y payasadas, conversaciones y confidencias, se tejió un lazo fuerte que nos une pero no nos ata, que me hace sentirle cerca aunque no lo esté.

Es mucho más que un buen amigo.

Un HERMANO. Así, con mayúsculas.  

 

Mónica Prádanos