Matilda, de Roald Dahl (Opinión)



Este es mi libro favorito de Roald Dahl. Lo he leído tantas veces que he perdido la cuenta. Las razones para esto son muchas. Para empezar, siempre me he visto identificada con el amor de Matilda por los libros y su sed de conocimiento (si bien ella tiene una capacidad para guardar datos de la que yo carezco, en fin). Además, es una historia con la que siempre me río. Y en muchas ocasiones: las venganzas de Matilda  cuando su padre se porta mal con ella, las salvajadas de la Trunchbull y los momentos en que dos niñas consiguen asustarla (sobre todo el susto de Matilda). Por otro lado, la historia en sí es muy interesante, y cuando se desvela el secreto de la señorita Honey, más aún.

Sus personajes son otra de las razones por las que me encanta este libro. Matilda es una niña buena, pero se cobra venganzas que planea cuidadosamente. Es una niña y hace peguntas de niña, pero también es muy inteligente y habla y actúa también acorde a eso.
Los padres son odiosos, pero como personajes están muy bien creados. Cada uno tiene sus vicios y su personalidad, y para lo poco que aparecen en el libro, los conocemos muy bien.
De la señorita Honey, aunque no destaca tanto (normal, con el resto de personajes que la rodean), he de decir que es otro personaje complejo y del que vemos su lucha interna y cómo va combatiendo su miedo. Le aterroriza la Trunchbull, pero habla con ella a favor de Matilda, y le pide que se detenga cuando hace daño a los niños. No consigue nada, es cierto, pero la mujer lo intenta, que no es poco.
Y la cremita de este libro, a mi parecer, es: ¡la señorita Trunchbull! Las descripciones de la Trunchbull y de lo que hace, de cómo se mueve, de cómo habla, son sublimes. Qué divertido es imaginarla. Y a la vez, pienso: “Esta mujer da miedo”. El apellido le viene que ni pintado, pues “trunch” se podría traducir como “golpear con una porra” (o como “estaca, poste”, aunque es una palabra obsoleta en inglés) y “bull” significa “toro”. Un personaje muy bueno, un villano malo, malo, malo, por el que no siente uno simpatía alguna pero que hay que reconocerle como genial. Además, es el contrincante perfecto para Matilda: brutalidad contra ingenio.
No solo la Trunchbull tiene un nombre adecuado a su personaje. Roald Dahl se lo debió de pasar bomba creando los nombres, porque hay más relacionados con su personaje. Por ejemplo, la señorita Honey, que es muy amable, como la “miel” de su apellido. O la familia Wormwood, que son tan repulsivos como el “gusano” (worm) de su apellido. Y Matilda, por su parte, viene de Matilde, que significa “persona fuerte”, “persona que combate”. Lo dicho, ¡como anillo al dedo!
Aparte de investigar por mi cuenta, sobre todo he tomado la información sobre los nombres de este artículo.

En definitiva, Matilda es un libro para disfrutar y reír, y para darse cuenta de que la fuerza bruta no es tan útil como unos ojos que pueden mover objetos ;)

Puntuación 5 / 5

Pero, ¿de qué va esta historia?

(sinopsis procedente de GoodReads)

Matilda es genial. Sin haber cumplido los cinco años ha leído ya a numerosos autores y atesora unos asombrosos conocimientos. Sus mediocres padres, sin embargo, la consideran una inútil. Por eso decide desquitarse. Y cuando empieza a ir a la escuela y se enfrenta a la terrible señorita Trunchbull, entonces la niña hace algo maravilloso...

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