Jane Eyre, de Charlotte Brontë (Opinión)



Este libro se considera un clásico por algo. Trata una variedad de temas, de forma sutil pero consistente, como el de que no seguir rigurosamente un patrón de comportamiento considerado "bueno" no quiere decir que uno sea necesariamente "malo", o el de la belleza que se puede hallar en mejorar las propias habilidades, o el de romper las barreras de clase, o el de ser fiel a uno mismo aunque eso conlleve no encajar en el lugar que se tiene asignado por cuna.

Es una historia romántica, pero de las buenas, en la que hay más que el romance entre los dos amantes, en la que la relación amorosa confluye con otras relaciones a lo largo de la historia y en la que se tratan muchos sentimientos.



Me ha gustado cómo se perfila cada personaje. Están bien descritos por sus actos, además de por las percepciones de Jane sobre cómo son. Son buenos personajes, muy realistas, con sus incoherencias, sus claroscuros, su misterio (dado que los vemos desde la percepción de una persona individual). Algunos son odiosos, otros te encantan desde la primera palabra en que aparecen, y otros tan pronto te gustan como te hacen arrugar la nariz. Pero todos a su manera se sienten como vivos, y eso hay que destacarlo.



En cuanto al personaje de Jane, no puedo decir otra cosa salvo que me encanta. Es complejo, tanto de forma de pensar, como de ser, como de actuar. Es un placer seguir sus pensamientos sobre lo que sucede, sus análisis de la gente que conoce, las reflexiones que le llevan a actuar.



En cuanto al estilo, además de destacar el vocabulario rico en matices voy a destacar las descripciones. Como muchas novelas del siglo XIX, Jane Eyre es profusa en descripciones estáticas, del tipo de: entra en la habitación y va describiendo los muebles que hay, los adornos, la luz que entra por la ventana, el polvo en el haz de luz… Es decir, esas que detienen la acción y hacen una fotografía a base de palabras. No soy yo muy amiga de este tipo de descripciones, pero en esta ocasión las he disfrutado. Están escritas de tal manera que va pasando tu mirada por lo que describe y al mismo tiempo haciéndote sentir cosas al respecto. Esto es así porque Jane no solo describe lo que hay, sino cómo lo ve ella. Y eso sí que es una buena descripción. Bravo por Charlotte.



Hablando de su autora, cuando se publicó, Charlotte utilizaba el seudónimo de Currer Bell. No es la única vez que lo utilizó ni tampoco el único seudónimo. Una lástima que por ser mujer tuviera que utilizar seudónimos de hombre. Menos mal que ahora es su nombre el que aparece en la portada.



Y para acabar, una cosa que me ha resultado curiosa es que no mencionan nombres de condados. No sé a qué se deberá, pero me ha resultado extraño (dado que sí se nombraban ciudades como Londres) y en cierto modo molesto, debo decir. 

Puntuación 5 / 5

Pero, ¿de qué va esta historia?

(sinopsis procedente de GoodReads)

Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.


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