Tania Val de Lumbre, de Maria Parr (Opinión)


Un libro infantil que también puede disfrutar un adulto. Las aventuras de Tania son divertidas, por los líos en los que se mete su protagonista, sus ocurrencias y su manera de hablar y de pensar. Pero el libro tiene mucho más. La historia es tierna, te hace estar en vilo y preocupado por lo que pasará, y me parece que el tema principal (niños alejados de alguno de sus padres) está tratado de una manera maravillosa, con la delicadeza justa, con la crudeza justa. Y sin que falte el humor.

Aparte de eso, de verdad me he sentido en el pueblecito de Val de Lumbre, rodeada de nieve. Y, sobre todo, he sentido la música, un elemento con gran peso y cuya fuerza emotiva las expresa la autora de forma que llega al corazón del lector.

Y ¿qué decir de los personajes? Pues que son todos una delicia. Adoro a Tania, me parece una niña con todas las cualidades de la niñez y a la vez, madura. Lo pasa uno en grande con ella. Los personajes que la rodean son también redondos y con alguna peculiaridad que los hace memorables. Incluso al señor pesado del camping que odia a los niños se le coge cierto aprecio. Y el personaje de la gaviota de Tania, Geir, también tiene su personalidad, y es muy divertida. Las tías de Tania, que como tal aparecen solo al final pero a las que ya conocemos por todo lo que Tania las recuerda, me parecen geniales, unas locas geniales.

En definitiva, es un libro muy, muy recomendable. Divertido, profundo, tierno, que atrapa, con personajes maravillosos y una ambientación en la que te sientes como si estuvieras allí. 

Puntuación 5 / 5

Pero... ¿de qué va esta historia?

(Sinopsis procedente de GoodReads)

Tania es pelirroja y tiene los rizos de un león. Se apellida Val de Lumbre como el lugar en el que vive, un pequeño y remoto valle. Las dos cosas que más le gusta hacer son, por este orden: deslizarse en trineo por Cerro Chico, la pendiente más empinada de la montaña al grito de «velocidad y autoestima». Intentando hacer un salto mortal con los esquís aunque a veces acabe en el rosal de Sally. Y enfadando al malvado Klaus Hagen que odia los niños. Y, lo segundo que más le gusta es estar con su adorado Gunnvald, que aunque tiene setenta y cuatro años es su mejor amigo. La verdad es que el pueblo no hay mucho niños, pero aunque los hubiera él seguiría siendo su preferido. Cuando Gunnvald tiene que ir al hospital, a Tania le van a ocurrir muchas cosas algunas divertidas y otras no tanto. ¿No te las querrás perder?
 

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