El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro (Opinión)


El único motivo por el que doy dos estrellas y no solo una a este libro es que el tema subyacente que he sacado, el de querer recordar la vida junto a la persona amada, a pesar de que quizá los recuerdos sean terribles y separen a uno de esa persona, me ha parecido interesante y me hizo reflexionar. También me emociona ver cómo el amor puede vencer incluso esos recuerdos terribles y mantenerse fuerte.

Ahora bien, por lo demás el libro no me ha aportado nada. En más de una ocasión me he planteado abandonarlo y una vez terminado me pregunto por qué no lo hice. Pensaba que quizá al final todo cobrase sentido y la historia y los personajes al fin me llegaran. Pero no fue así. Esa sensación de lejanía, de frialdad, de que no me encontraba a mí misma viviendo la historia con ellos sino como simple espectadora me acompañó hasta el último punto. 

Los personajes me resultaban ajenos, lo que hacían o decían no terminaba de resultarme vívido, y algunas de las peripecias que pasan me resultaron relleno, pues la sensación que me daban es que simplemente zarandeaban a los principales pero sin que realmente afectara en algo a la historia. Un ejemplo: la cabra a la que los protagonistas llevan al túmulo del gigante, a la que luego se olvida completamente. 

Y al final, la sensación que tengo es de que hay cabos sueltos, o quizá que la novela en sí es un gran cabo suelto que no logramos asir. Y sí, puede que haya miles de analogías ocultas y simbologías de grandes y maravillosas verdades, pero si la historia te sabe insípida, difícil van a llegar esos mensajes ocultos. Al menos, a mí no me ha llegado nada. 

Puntuación 2 / 5

Pero... ¿de qué va esta historia?

(Sinopsis procedente de GoodReads)

Inglaterra en la Edad Media. Del paso de los romanos por la isla sólo quedan ruinas, y Arturo y Merlín –amados por unos, odiados por otros– son leyendas del pasado. Entre la bruma todavía habitan ogros, y británicos y sajones conviven en unas tierras yermas, distribuidos en pequeñas aldeas. En una de ellas vive una pareja de ancianos –Axl y Beatrice– que toma la decisión de partir en busca de su hijo. Éste se marchó hace mucho tiempo, aunque las circunstancias concretas de esa partida no las recuerdan, porque ellos, como el resto de habitantes de la región, han perdido buena parte de la memoria debido a lo que llaman "la niebla".

En su periplo se encontrarán con un guerrero sajón llamado Wistan; un joven que lleva una herida que lo estigmatiza; y un anciano Sir Gawain, el último caballero de Arturo vivo, que vaga con su caballo por esas tierras con el encargo, según cuenta, de acabar con un dragón hembra que habita en las montañas. Juntos se enfrentarán a los peligros del viaje, a los soldados de Lord Brennus, a unos monjes que practican extraños ritos de expiación y a presencias mucho menos terrenales. Pero cada uno de estos viajeros lleva consigo secretos, culpas pendientes de redención y, en algún caso, una misión atroz que cumplir.

Sumando el viaje iniciático, la fábula y la épica, Kazuo Ishiguro ha construido una narración bellísima, que indaga en la memoria y el olvido acaso necesario, en los fantasmas del pasado, en el odio larvado, la sangre y la traición con los que se forjan las patrias y a veces la paz. Pero habla también del amor perdurable, de la vejez y de la muerte. Una novela ambientada en un pasado remoto y legendario que vuelve sobre los grandes y eternos temas que inquietan a los seres humanos.


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