Tinta de calamar, papel de alga



Al que lee esta carta:
esté al norte o al sur,
tenga oro o tenga plata,
un mendrugo de pan
o en el bolsillo nada,
de igual modo podrá
ayudar a esta dama.
Y en recompensa juro
invitarlo a mi cama,
la que todo hombre busca
y no todos alcanzan.
Pierda miedo, buen hombre,
no entrarán aquí dagas,
pues el favor que quiero
es fácil, casi nada.
Primero, y esencial,
es que baje a la playa,
mas no ahora, espere
a que el día se vaya.
Una vez en la orilla,
camine al agua calma.
Sin premura y tranquilo
siga la voz que le habla.
Nade hasta que se canse;
es lo que me hace falta.
Y deje al cuerpo hundirse;
lo acunará su dama.
No quiero que se asuste
ante tan triste hazaña
mas desde aquí le advierto
que no podrá evitarla.
Lo escogí para ser
una más de mis almas.
Saluda con amor,
la mar que está salada.

Mónica Prádanos

2 comentarios:

  1. Es curioso, yo soy de la costa y doy buenos paseos cerca del mar por la mañana muy temprano,en muchas ocasiones veo salir el sol por el agua, en mi ciudad hay mas de 15 km de paseo marítimo, y la verdad es que se siente como el mar te llama, su llamada se siente dentro de uno mismo.

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  2. Espero que no te llame de la manera en que llama en esta carta ;)
    ¡Muchas gracias por leerme y comentar! :)

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